Espacios naturales en Navarredonda de Gredos

Medio natural

Nuestro Hotel Garabatos está rodeado en los más bonitos y tranquilos espacios naturales de los que disfrutará sin límite. Estamos a su disposición en Navarredonda de Gredos.


Parque regional


Parque regional

El Parque Regional de la Sierra de Gredos, situado en el núcleo principal del Sistema Central, constituye un espacio con unas singulares características naturales, culturales y socioeconómicas, destacando por sus valores geomorfológicos, paisajísticos, florísticos y faunísticos.

Se extiende sobre un amplio territorio de 87.160 ha. distribuidas entre los términos municipales de El Arenal, Arenas de San Pedro, Bohoyo, Candeleda, La Carrera, Cuevas del Valle, Gilgarcía, Guisando, El Hornillo, Hoyos del Collado, Hoyos del Espino, Los Llanos de Tormes, Mombeltrán, Nava de Barco, Navalonguilla, Navalperal de Tormes, Navarredonda de Gredos, Navatejares, Puerto Castilla, Santiago de Tormes, San Esteban del Valle, San Juan de Gredos, San Martín del Pimpollar, Solana de Avila, Tormellas, Umbrías, Villarejo del Valle y Zapardiel de la Ribera. Todos ellos pertenecientes a la provincia de Avila. El conjunto de los 28 términos municipales constituye la Zona de Influencia Socioeconómica del Parque Regional.

La utilización secular de sus recursos naturales no ha degradado sustancialmente los ecosistemas presentes, que además presentan la máxima relevancia en el contexto de Castilla y León. Sus características geomorfológicas, con un espectacular modelado glaciar, originan un espacio singular de gran valor geológico y educativo. La presencia de cuatro de los cinco pisos bioclimáticos de la región Mediterránea, aprovechando los desniveles de la sierra, incrementan considerablemente la biodiversidad del Parque, en el que se encuentran especies singulares y varios endemismos locales de flora y fauna.

EL MARCO JURÍDICO

Las características relevantes de este espacio hicieron posible su inclusión en el Plan de Espacios Naturales Protegidos de Castilla y León. En cumplimiento de la Ley 8/1991, de 10 de mayo, de Espacios Naturales de la Comunidad de Castilla y León (BOCyL de 29 de mayo de 1991), se elaboró el correspondiente Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) de la Sierra de Gredos, siendo aprobado por DECRETO 36/1995, de 23 de febrero (BOCyL de 1 de marzo de 1995).

Posteriormente, y dentro del ámbito competencial de la Ley 4/1989, de 27 de marzo, de conservación de los espacios naturales y de la flora y fauna silvestres, que establece que la declaración de los Parques corresponde a las Comunidades Autónomas en cuyo ámbito territorial se encuentren ubicados, las Cortes de Castilla y León aprobaron la Ley 3/1996, de 20 de junio, de declaración del Parque Regional de la Sierra de Gredos (BOCyL de 28 de junio de 1996).

De acuerdo con el Art. 73 del Decreto 36/1995, de 23 de febrero, por el que se aprueba el PORN de la Sierra de Gredos, el desarrollo del PORN se estructurará de acuerdo a lo establecido en la Ley 8/1991, de Espacios Naturales a través de dos Planes Básicos, el Plan Rector de Uso y Gestión y el Programa de Mejoras.

Actualmente se está trabajando en la elaboración del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) y en el programa de mejoras. Elaborados por los órganos gestores del Parques con la participación de las Entidades Locales afectadas y de la Junta Rectora, posteriormente deberán ser aprobados por la Junta de Castilla y León.

Si bien ambos planes son de distinta naturaleza, existe entre ellos una gran interdependencia pues, ambos desarrollan las directrices de lo dispuesto en el Plan de Ordenación, y establecen acciones que se imbrican para conseguir los objetivos de conservación del Parque Regional, que inevitablemente están condicionadas por la mejora de la calidad de vida de las poblaciones que lo habitan y constituyen en su conjunto el Plan de Desarrollo Sostenible del Parque Regional de la Sierra de Gredos.

El PRUG tiene un contenido medioambiental y ha de regular las actividades de conservación, utilización y restauración de los recursos naturales del Parque Regional, las actividades de uso público y los medios organizativos para llevar a cabo las acciones.

El Plan Rector, para una mejor operatividad, se estructurará en programas que de una manera sectorial agruparán diferentes tipos de actuaciones. Así desarrollará programas de Conservación y Restauración, de Uso Público, de Administración y Gestión y de Investigación y Seguimiento Ambiental configurando todos ellos el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Regional de la Sierra de Gredos.

El Plan Rector de Uso y Gestión tiene como finalidad establecer los objetivos, criterios y normas para la correcta gestión del Parque Regional de la Sierra de Gredos, de acuerdo con la zonificación propuesta en el P.O.R.N de la Sierra de Gredos y establecida definitivamente en el propio Plan.

El contenido mínimo del PRUG de la Sierra de Gredos, de acuerdo con el artículo 27 de la Ley 8/91 deberá ser al menos el siguiente:

Normas, directrices y criterios generales para gestionar el Parque Regional de la Sierra de Gredos, de forma que puedan lograrse los objetivos que han justificado su declaración.

Zonificación del Parque Regional, de acuerdo con la propuesta contenida en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales.

Normas concretas para regular aquellas actividades tanto de carácter económico como de carácter recreativo que se desarrollen dentro del Parque Regional.

Directrices para la elaboración de los programas que desarrollen los objetivos concretos del Parque Regional de la Sierra de Gredos en relación con la protección y conservación, la investigación, la interpretación de los fenómenos de la naturaleza, la educación ambiental, el uso público y disfrute por los visitantes y el progreso socioeconómico de las comunidades que viven en el Parque o en su zona de influencia.

Relación de las ayudas técnicas y económicas destinadas de forma específica a compensar las limitaciones que se deriven de las medidas de protección y conservación.


ÓRGANOS DE GESTIÓN DEL PARQUE
La gestión del Parque Regional de la Sierra de Gredos, de acuerdo con el Art. 38 de la Ley 8/1991, corresponde a la Consejería de Medio Ambiente a través de la Dirección General del Medio Natural, auxiliada y asesorada por la Junta Rectora.

A la Junta Rectora del Parque Regional, como órgano asesor, le corresponden las atribuciones mencionadas en el art. 40 de la Ley 8/1991 y en su propia norma de constitución (Decreto 87/1997, de 17 de abril. BOCyL nº 76 de 22 de abril de 1997):


  • - Promover y realizar cuantas gestiones considere oportunas a favor del Parque Regional de la Sierra de Gredos.
  • - Velar por el cumplimiento de las normas establecidas en el Parque Regional.
  • - Informar los distintos instrumentos de planificación para el uso y la gestión del Parque Regional y sus subsiguientes revisiones.
  • - Aprobar las memorias anuales de actividades y resultados elaboradas por el Director del Parque Regional, proponiendo las medidas que considere necesarias para corregir disfunciones o mejorar la gestión.
  • - Informar los Planes Anuales de trabajos a realizar en el Parque Regional.
  • - Informar los proyectos y propuestas de obras y trabajos que se pretendan realizar por las diversas administraciones y que no estén contemplados en los distintos instrumentos de uso y gestión del Parque Regional o en los correspondientes planes anuales de trabajo, en su ámbito territorial.
  • - Informar los proyectos de actuación compensatoria a realizar en el Area de Influencia Socioeconómica del Parque Regional basándose en los criterios de prioridad establecidos por el Consejo Regional de Espacios Naturales Protegidos.
  • - Elaborar para el Consejo Regional una memoria resumen anual sobre la estrategia y los resultados de gestión del Parque Regional basándose en los informes anuales del Director Conservador.

Cabra hispánica


Cabra hispánica

La presencia de la cabra montés en la península Ibérica se remonta al período Pleistoceno. Las pinturas rupestres así lo manifiestan. El hombre del Magdaleniense cazó con sus armas rudimentarias ejemplares de esta especie. Durante la última glaciación se extendió mucho por las llanuras del área de las cabras salvajes, similares a las existentes hoy en la Sierra de Gredos; con la retirada de los hielos vuelve a subir a la montaña y su zona, en el Holoceno, se reduce a los macizos montañosos muy definidos.

De este animal tuvieron conocimiento los antiguos historiadores, como Varrón y Plinio. Los reyes godos, cual esencia del triunfalismo, cazaron en Gredos. Los árabes hablaron del macho montés. Alfonso X "El Sabio", deja constancia de este elegante animal en su libro de "cetrería". Durante mucho tiempo se le atribuyeron hechos y leyendas fabulosas: que respiraba por las orejas y que los ojos le servían para oir; muchas personas creían que la sangre de estos animales tenía poderes curativos para los males, como la tuberculosis, la pleuria, la congestión pulmonar; que ciertas partes del estómago servían para curar la peste y la histeria y que los cuernos tenían sus aplicaciones para curar enfermedades relativas a nuestro tejido óseo.

Pasan las centurias, la nieve y el aire azotan los picos de Gredos. Es un joven rey Don Alfonso XIII, quien caza y ama con toda su plenitud la Sierra de Gredos. El monarca manda construir el "Refugio del Rey", derruido en la actualidad. Funda la guardería del entonces declarado Coto de Caza. En los últimos vastos pinares montañosos de Navarredonda se empieza a construir también lo que en la actualidad es el Parador de Gredos.

Los años 20, del pasado siglo, fueron malos tiempos. Un abulense, José Mayoral Fernández, publica en la prensa un dramático artículo; iniciaba sus líneas "Como consecuencia de los importantes temporales de nieve en Ávila, se ha hablado en la prensa de la situación angustiosa en Gredos de los machos y cabras monteses. Los pastores las han visto hambrientas morder desesperadamente las puntas de las retamas dejadas libres por la inmensa capa blanca que cubre el suelo". Son los guardas, a su cabeza el mayor, José Núñez, y un grupo de entusiastas quienes logran sortear este obstáculo que podía haber acabado en la extinción de la especie, pues ya se había iniciado su merma.

La creación del Coto Real de Gredos se debe a la iniciativa de don Manuel Amenzúa y del marques de Villaviciosa de Asturias y con el entusiasta apoyo del Rey don Alfonso XIII.

S. M. Juan Carlos I, nieto de Alfonso XIII, junto a Julio Chamorro (pie de foto)

Se nombró guarda mayor a José Núñez controlando la vertiente Norte de la sierra, designándose para la vertiente sur a Domingo Blázquez y Julio Chamorro se hizo cargo de los servicios de Guía oficial para la organización de las expediciones cinegéticas.

El advenimiento de la II República y la guerra de 1.936 pusieron en peligro el coto de Gredos. Los propietarios de los terrenos reclamaban sus derechos de caza y por otra parte los furtivos empezaban a realizar sus fechorías.

Siendo director general de turismo don Luis Bolín, y con el entusiasmo del Marqués de Valdueza, se trasformó el Coto Real en Coto Nacional de Caza y de esta forma se reglamentó la cacería de la cabra montés y de un forma especial su protección por considerarla un ejemplar único.

El zoólogo don Ángel Cabrera realiza en 1.914 una gran labor al estudiar las características de la cabra montés y lograr una detenida y precisa clasificación, en un trabajo difícil y a la vez esmerado.


BREVES DATOS FISIOLÓGICOS, ANATÓMICOS Y ZOOLÓGICOS

Estamos ante un animal herbívoro, perfectamente adaptado a la alta montaña. De ahí emanan sus características principales: oído agudo, perfecto olfato, articulaciones ágiles, pezuñas almohadilladas y buena acomodación a la climatología de Gredos.

Sin duda alguna, el rasgo más señalado de la cabra mo
ntés es su prominente cornamenta. A través de ella podemos saber de una forma aproximada, la edad del animal. Lo cuernos se componen de una serie de surcos o anillos, medrones, de los cuales la primera pareja surge al final del primer año; con igual ritmo se repite la operación de crecimiento de un nuevo par de medrones cada año, siempre que la alimentación haya sido normal. Según los estudios de zoólogos suizos, los cuernos crecen durante los nueve o diez primeros años, después el crecimiento prosigue, pero más lentamente, y, a partir de los quince años de edad, se estabilizan. Parece lógico deducir que los anillos de los cuernos puede ser el modo más fácil de conocer la edad de las monteses, no sólo en los machos sino también en las hembras. No es posible asegurar nada, por ahora, ya que ni siquiera en los primeros está demostrado que sea exacto el cálculo de la edad, realizado por una simple observación.

Un procedimiento es hervir la cornamenta para que se separen los distintos anillos de crecimiento anuales. Es evidente que este procedimiento sólo se seguirá en casos especiales y en trabajos de investigación, puesto que lo que interesa normalmente es conservar la cornamenta como trofeo. En cualquier caso, podemos aceptar como suficientemente aproximado el cálculo de la edad de los machos como se viene haciendo tradicionalmente. Respecto a las hembras es muy difícil determinar la edad fijándose en la cornamenta; otros factores podían ser: el crecimiento de las piezas dentarias y la coloración del pelaje.

La cabra es adulta cuando presenta su cornamenta con más de cinco anillos o medrones y vieja cuando las puntas, después de haberse torcido hacia dentro, se dirigen hacia arriba.

Las monteses de Gredos presentan unos cuernos de sección transversal alargada, son anchos en la base y con una quilla muy saliente.

San animales de una madurez sexual muy precoz. Pueden concebir incluso a los dos años de su nacimiento. El celo comienza hacia mediados del mes de noviembre; los pastores y guardas de esta sierra llaman a la época del celo "corrientes o calores".

Rebaños de ambos sexos comienzan a juntarse, ya que durante el resto del año viven totalmente separados los machos adultos de las hembras con sus crías.

El instinto de reproducción despierta en los machos cabríos unos grandes trastornos nerviosos, que vienen acompañados de una gran acometividad por la posesión de las hembras; se vuelven peligrosos y se atacan unos a otros.

Es corriente oír, en el silencio de la alta montaña, los violentos choques de sus cuernos en las peleas nupciales. Aquel macho que empuje con más fuerza se convertirá en el "macho dominante" y se llevará a la hembra o grupo de estas, a las cuales cubrirá a comienzos de mes de diciembre.

Durante la expresada época, entran en actividad una serie de glándulas de la piel, que segregan cierto olor, especialmente en los machos, que, si son cazados en estos meses, aún en la piel curtida se mantiene este olor característico durante una larga temporada.

La gestación de la montés dura unos cinco meses. Sólo después de dos meses se pueden observar ciertos signos de preñez. Con la llegada de la primavera y los primeros calores, en el mes de mayo, es cuando se verifica el parto. El chivo suele medir unos 50 cm. y pesar de 2 a 4 Kg.

Es caso muy raro que el recién nacido resbale por terrenos tan abruptos y se dañe. La madre deja escondido entre peñas al chivo hasta que, ágil ya, puede acompañarla. Los cabritos empiezan a mordisquear las hierbas a partir de los treinta días de su nacimiento.

Prefieren las plantas más bastas para así afilar mejor sus incisivos.

Las hembras que, por cualquier circunstancia, son estériles son llamadas por estos lugares "cabras machorras". Los machos viejos que ya no pueden fecundar porque se lo impiden los machos dominantes andan errantes y solitarios por las cresterías de la sierra.

En cada rebaño existe un individuo centinela que, en posición elevada, vigila atentamente los alrededores del lugar. En el momento de peligro, este vigía lanza un silbido largo, agudo y penetrante, huyendo toda la manada en tropel. Es la típica imagen del macho montés en lo alto de una peña, con su silueta recortada contra el cielo. La huida del rebaño es característica y se desarrolla a la vez, tras unos momentos de titubeo, para poder elegir la dirección más conveniente.

La máxima autoridad del rebaño es el "macho dominante" de 10 a 14 años, que se suele rodear de dos o tres ejemplares más jóvenes que él.
La actividad de los rebaños, durante el verano, se desarrolla al amanecer y al atardecer; las horas de sesteo coinciden con las de máximo calor y las monteses buscan lugares frescos e intrincados. Es muy difícil encontrar en los rebaños ejemplares con idénticas posturas, pues las adoptan muy raras y enrevesadas.

Durante el invierno, cuando el viento ruge y las inclemencias del tiempo azotan las soledad de la sierra, la cabra montés busca todo tipo de refugios, donde se cobija y pasa los peores momentos.

Mucho se ha hablado de la portentosa agilidad de las cabras que, según la leyenda, pueden efectuar enormes saltos desde una roca prominente a un pequeño saliente de la pared contraria.

La mortalidad de la montés por enfermedad es muy reducida, pero aún sería menor si no estuviera en contacto con las cabras domésticas y el ganado vacuno, muy abundante en la Sierra de Gredos. Las enfermedades que suelen padecer son la fiebre de malta y la fiebre aftosa.


En la actualidad, al estar muy protegidos los rebaños, se pierde la selección natural de la especie. Anteriormente al tener que enfrentarse la cabra contra sus depredadores, los ejemplares más débiles sucumbían, quedando los mejor dotados.

La especie pyrenaica, es exclusiva de la península Ibérica. Hace años desapareció la subespecie, lusitánica (1.890).

En 1.914, el zoólogo don Ángel Cabrera, dio la siguiente clasificación y distribución en la península.

  • Capra pyrenaica: Pirineo aragonés. Localidad típica Monte Perdido, en la vertiente española de los Pirineos.
  • Capra pyrenaica victoriae: Núcleo central de la Sierra de Gredos. Localidad típica Madrigal de la Vera (Cáceres).
  • Capra pyrenaica hispánica: Todas las grandes montañas paralelas al Mediterráneo. Localidad típica, Pico del Veleta, Sierra Nevada (Granada).
  • Capra pyrenaica lusitana: Desaparecida, localidad típica, Sierra de Jerez (Portugal).

  • Taxonomía de la "Cabra Montés de la sierra de Gredos".
    • Reino -> Animal
      • Subfillum -> Vertebrados
        • Clase -> Mamíferos
          • Orden -> Artiodáctilos
            • Suborden -> Rumiantes
              • Familia -> Bovidae
                • Género -> Capra
                  • Especie -> Capra Pyrenaica
                    • Subespecie -> Capra Pyrenaica victoriae

CAZA

La caza de la montés es una actividad difícil debido a las grandes dotes que posee este animal para lograr escapar y que el cazador no consiga tenerla a tiro.
Se emplean varios sistemas de caza, desde hace tiempo.


"Ojeo" o "Batida": Sólo se utiliza esta táctica cuando se trata de una cacería mayor. Consiste en que un grupo de batidores, provistos de todo aquello que pueda hacer ruido, van haciendo un cerco, cada vez más estrecho, llevando a las monteses a los puestos donde se han colocado previamente los cazadores. Para un macho montés, resulta fácil romper ese cerco bien trepando por la roca o saltando por lugares inaccesibles para el ser humano. En la actualidad ya no se practica.

"El rececho": Es el único método que se practica hoy en la Reserva Nacional de Caza. Es la técnica más deportiva y la que refleja el verdadero valor de la caza. El cazador, en primer lugar, tiene que localizar la pieza en la zona que previamente le han indicado, perseguirla y aprovechar el momento para poder disparar y dar en el blanco.

Una vez capturada la pieza, y de acuerdo con un baremo establecido, a los cuernos del ejemplar muerto se les concede una puntuación basada en el perímetro del contorno, C-C, D-D y E-E (Longitud de cada cuerna. Distancia de punta a punta. Edad apreciada).
La puntuación puede ser rebajada si los cuernos presentan desgastes en las puntas y en los contornos de los medrones.

Los trofeos se clasifican con arreglo a la puntuación en:

Medalla de Oro: cuando en la valoración se consiguen más de 220,01 puntos.

Medalla de Plata: de 210,01 a 220 puntos.

Medalla de bronce: 195,01 a 210 puntos.

También se clasifican con respecto a sus características en:

Machos de tipo A: que son los mayores o iguales a 10 años con puntuación mayor o igual a 195 puntos.


Machos de tipo B: que son los mayores o iguales a 7 años con puntuación mayor o igual a 190 puntos.

El importe del permiso para cazar un macho montés varía de años en año y está compuesto de la cuota de entrada, que se fija todos los años antes de efectuar la subasta de los lotes, y de la cuota complementaria correspondiente a la puntuación del trofeo obtenido en la cacería, de acuerdo con el baremo fijado.

La temporada hábil de caza es de 1 de Abril a 30 de Junio y de 1 de Octubre a 31 de diciembre, permaneciendo de veda los otros meses.

Fauna y flora


Fauna y flora

Estamos en un ambiente en el que abunda el frío seco, con cielo limpio donde los haya, aguas cristalinas, naturaleza por los cuatro costados ..., su flora se ve afectada por ese clima y de esta manera y como característico encontramos el piorno o escoba (genista purgans), con flores amarillas en primavera y un olor muy típico. El piorno erizon o cambrion es un endémico de Gredos.

Muy característico también es el pino común (pinus silvestris), que sube por las laderas hasta que la altura impide su avance. El pinar de Navarredonda se levanta sobre un suelo con hierba que le da un confortable aspecto, tanto que hoy es un terreno evocador, reconfortable, bello y enriquecedor medio, por la madera que genera, es pues un bien heredado de sus antepasados que junto con los sitios donde el suelo y el piorno lo permiten se extienden verdes praderas muy apreciados no solo por los ganaderos que lo consideran otro bien heredado, sino por los amantes de los espacios abiertos y bien cuidados.

Es muy fuerte también la presencia granitica, dando lugar a que muchas rocas estén cubiertas de líquenes que son sustituidos por los musgos que cubren grandes extensiones de piedras.

Si Vd., aún no conoce Navarredonda de Gredos y Barajas, le propongo que en un pequeño ejercicio de imaginación trate de componer el cuadro que antes y hoy se puede contemplar en Navarredonda: grandes praderas, hermosos pinares, un río Tormes recién nacido que muestra su mejor cara, piedras salpicadas de musgo, setas que alegran nuestro paladar y además una fauna cuya especie más emblemática en Gredos, también se puede ver en esta localidad, la cabra hispánica, (capra pirenaica victoriae) el nombre de la subespecie puesto en honor de la reina Victoria Eugenia.

No podemos dejar de hacer mención al lobo que hasta hace poco no escaseaba en la zona y que su desaparición ha dado lugar al resurgir más abundante del jabalí, urracas, zorros, perdices, liebres, conejos, arrendajos, que hoy son como vigilados por el buitre leonado “gyps fulvus” y “neophron perenopherus” que convive en estos parajes en su partes más altas o en el cercano Gredos.

El Río Tormes


El Río Tormes

"Río Tormes, por donde vas, nunca tornes" Dicho Popular

Quien le iba a decir al río Tormes que tan ilustre escritor como Camilo José Cela, en su libro “judíos, moros y cristianos”, fuera a poner su prosa al nacimiento del mismo.

Cuenta en ese libro, Don Camilo José Cela, que el río Tormes nace donde le da la gana, y tanto importa imaginarse que brota en la fuente Tormellas, en la pradera Tormejón, a las que bautiza o por las que se deja bautizar, como decir que viene al mundo, entre piedra y monte arriba, en la triple cuña de la cañana del Polvo y de los puertos de las Cabrillas y de la Estaca, y con el nombre, que tan pronto ha de perder, de garganta del Cuervo. En todo caso, la piedra que, en el cerro del Cuervo, marca el nacimiento del Tormes, es muy pedagógica y hace bien para que después lo cuenten los excursionistas y la retraten las parejas de recién casados del parador, que queda enfrente. En la loma de Cañada Alta, tras el collado de Cepeda Villosa, que queda al norte del Tormes, afloran los arroyuelos Navahondillo y Cepedilla; el regato Rastrilleja, que viene del cabezo Castaño; los chorros de Navarredonda, el Espino y los Cuarenta Pinos, y la garganta de la Garbanza que toma fuerza en los arroyos que dicen Cortos, Gargantilla y de las Campanitas.

De los montes de Villafranca llega el arroyo de la Dehesa y por Zapardiel, el regajo de las Caceras, que nace en Tierras de Navaescurial. Todas son aguas que entran por la banda de estribor.
El arroyo Valdeascas o del Jabalí, que cae al Tormes o a la garganta del Cuervo, que tanto monta, por la orilla de la sierra, viene escurriéndose, por el canal del Águila, desde el cerro de mediodía y se nutre de la fuente del Charco y de los torrentillos de los Horcos, olla de Pino, el Ranchito, las Pilas y los Pastores. A la mano contraria se presenta el arroyo Mesogos o del Prado de la Puente. El vagabundo quisiera decir que no sabe, aun después de muchos pensarlo, que es lo que encuentra más bello en este Tormes niño; si los pinariegos pañales con que se arropa o los nombres con que los serranos llaman a sus primeros y tímidos andares.
Poco después del puente del Duque, a mano izquierda, frente a Hoyos del Espino y con los pinares de Toyos, a un lado, y del umbriazo, al otro, se suma al Tormes el arroyo que dicen de la Isla, que recoge las mansas aguas de dehesa de Sanchiviesco. Las gargantas Honda y de Pradoelpino son de igual parecer.

Tras el puente de Navacepeda asoma el arroyo Barbellido, que viene del puerto de Candeleda y del llano Barbellido; que corres por la cañada de la Yegua, donde algunos le llaman arroyo de Prado Puerto, y que, antes de meterse por la Callejuela, recibe el arroyo Covacha, que se trae el agua del lancho de la manzanilla, de la Regetta y del risco peluca.
Pasado el puente de Navalperal, y entre jilgueros que silban y truchas que saltan, salta el Tormes el silbador río Gredos o arroyo de Navalperal, o aun, para algunos, arroyo de las Pozas, que funde las albas nieves de la garganta de los Escobos y de las Pozas, allá por la Majasomera y los Regajos Llanos, y que en puente de las Quebraillas sonríe y agradece el agua que viene de la laguna de Gredos, en la hoya Antón, pura como no hay otra. Las Cinco Lagunas, la más grande, la Cimera, al sur también se vierten, por la garganta del Pinar, en el arroyo de las Pozas. Las Vegas, la Cepeda, la Butrera, son las tierras que se miran, como doncellas, en las aguas de la garganta del Pilar.
El Hornillo, regato de pocas carnes que viene del Ortigal y del portillo de Mari-Olalla y por el mismo lado, se ofrece casi sin decirlo y poco más abajo. Al vagabundo, en el regato Hornillo, hace dos o tres años, le pregunto un guardia civil si era vegetariano o masón.
No, señor, yo no soy más que coruñés. ¿Por qué lo dice?
-Nada, ¡cómo lleva una plumita en el sombrero!
El vagabundo, hace dos o tres años, se ponía plumita en el sombrero, en la época del celo. Ahora ya no.

Después del espaldar de Portilla Colorado aparece el arroyo Horcajo o callejón de los Lobos, que se mete en el Tormes antes de llegar a Angostura, lugar del ayuntamiento de Zapardiel de la Ribera, pueblo que baila, chapándose los dedos del frio, por Santa Apolonia. El callejón de los Lobos viene del risco Redondo, aunque se deje querer por las aguas de Periquito Mocho y del risco del Rayo.
Continua su relato Don Camilo José Cela, corriente abajo, al fin y al cabo el río no ha hecho más que nacer, pero para nosotros es más que suficiente este breve relato que ha servido de presentación de un río aquí joven, limpio, arropado de pinares y praderas cuando no de riscos y piedras que le desvían sin mala intención de su camino, que da pie a estupendos paseos por sus riberas, ora solo, ora acompañado, o con caña en ristre en pos de la esquiva trucha, o en la Angostura navegando entre sus semi bravas aguas.

Micología y vegetación


Micología y vegetación

Para los aficionados a la micología, sin duda Gredos Norte es un lugar privilegiado, ya que ofrece un abanico de posibilidades difíciles de encontrar en otros lugares debido a sus características climáticas combinadas con la baja explotación que del terreno se ha extraído; lo que viene a decir que aún en la actualidad existen innumerables rincones con cantidad de setas aún inexplorados que están esperando al visitante.
Boletus Edulis
Desde los últimos días de agosto hasta bien entrado el invierno, podemos disfrutar de una gran variedad de especies tanto comestibles como no aptas para el consumo humano.
Si nos decidimos por internarnos en los extensos bosques, (pinares en su mayoría, aunque también podemos encontrar robledales) podemos encontrar desde las pintorescas Amanitas: (la conocida y venenosa Amanita Muscaria, la Amanita Phalloides, fotografiada encima; sin olvidar tampoco a las Amanita Rubescens y Amanita Vaginata), hasta los apreciados Boletos: (Edulis y Pinícolas), pasando por los discretos Nizcalos y Tricolomas: (Ecuestre (Seta de los Caballeros) y Portentosum).

Si elegimos para nuestro paseo praderas y piornales, podremos ver desde el esbelto “Parasol” (Macrolepiota Procera y Racodes) a los opulentos Champiñones (Agáricus Campestre y Alberti), pasando por las abundantes Senderuelas (Marasmius Oreades).


Vegetación
Resumido de Gredos Roca Viva, de Sta. María, J. L. Acebes, B. Gazapo, F. García, J. A. Caballero, V. Reguera. Editorial Proatur S. A.

PIORNAL
Con el nombre de piornal se denominan las extensas superficies de la Sierra cubiertas principalmente por una leguminosa arbustiva: El piorno serrano (Cytisus purgans). Su área de asentamiento corresponde al piso oro mediterráneo y abarca aprox. desde los 1700 m. hasta los 2100 m. No obstante, es importante destacar aquí la existencia de otro tipo de piornales establecidos en el imite inferior del piorno serrano, esto es, ya en el piso supramediterráneo, donde constituyen una de las etapas de degradación de la vegetación climácica. Son varias las especies que pasan a formar parte de este matorral de sustitución. Entre ellas citaremos por su importancia a la retama negra (Cytisus scoparius), la hiniesta (Genista cinerea subsp. cinerascens), el escobón (Genista florida), el cambroño (Adenocarpus hispanicus) y el cambrión (Echinospartum barnadesii).
La tupida cobertura vegetal que imponen estas especies dificulta el asentamiento de plantas herbáceas. Aun así, cabe destacar el feo bravo (Deschampsia flexuosa) y el porrillas (Arrhenaterum elatius). Especial mención merece el espárrago de lobo (Orobanche rapum-genistae), parásito de estas leguminosas.

Lo que para unos es una desventaja para otros resulta lo contrario, y así vemos que esté cerrado y tupido medio resulta ideal para numerosos animales, especialmente para los insectos: insectos palo, chicharra, cigarra común, infinidad de arácnidos y escarabajos... etc. Se constituye, así como una fuente de alimento ideal que atrae a aves insectívoras como el acentor común, el pechiazul y la tarabilla común.

ROBLEDAL
Comencemos por señalar que el roble (Quercus pyrenaica) es un árbul mascercente; es decir, sus hojas, aun siendo caducas, permanecerán en el árbol hasta que las nuevas las desplacen. Cuando este ocurre, sobre el suelo se va depositando un verdadero mantillo de hojas. Su descomposición es un proceso básico en la formación del humus, el cual determinará la aparición de gran variedad de plantas herbáceas como Teucrium scorodonia, Pteridium aquilinum, Geranium sanguineum y Ranunculus gramineus.

Las lombrices juegan aquí un importantísimo papel en la formación del humus, a la par que contribuyen a la necesaria aireación del suelo. Por otra parte, constituyen el alimento de los micromamíferos habitantes de la hojarasca, como la insaciable musaraña. Al igual que el chochín y el petirrojo, el mirlo encuentra su nicho ecológico en el estrato arbustivo, originado éste en gran medida por los abundantes rebrotes que echa el roble desde las propias raíces y la base del tronco.

La gruesa y rugosa corteza permite el asentamiento de una compleja variedad de líquenes y musgos, entre los que citaremos la pulmonaria (Lobaria pulmonaria) y Antitrichia californica. Igualmente, la corteza aloja a muchos artrópodos que sirven de alimento para las aves insectívoras especializadas como el agateador común y el trepador azul.

Los ejemplares más viejos, forman oquedades en su tronco que cobijan a muchos animales.

Los suelos sobre los que se asientan los pinares son suelos ácidos, debido a la acidez natural de la roca madre, el granito y a la acidez originada por la descomposición de las acículas del pino. En estas descomposiciones actúa toda una micro fauna edáfica especializada: ácaros, colémbolos, tisanuros... También toman parte numerosos hongos que extienden por el suelo sus hifas y establecen relaciones simbióticas con los pinos en forma de micorrizas.

Un papel fundamental en la dinámica natural del pinar desempeñan las hormigas, quienes limpian el bosque y actúan de plaguicidas naturales sobre especies como la procesionaria del pino.


Las plantas herbáceas que más comúnmente encontramos son gramíneas (Festuca elegans, Holcus mollis y Echinaria capitata) y compuestas (Senecio adonifolius y Cardus carpetanus). Sus semillas atraen a aves granívoras, como el verdecillo, el verderón, jilguero... pese a que la mayoría de ellas también de buena cuenta de los insectos. Mención aparte merece el piquituerto, dotado de un especializado pico con el que extrae eficazmente los piñones. De las abundantes piñas que caen al suelo da buena cuenta el ratón campestre (Apodemus sylvaticus) como así lo delatan las que vemos característicamente roídas.

ENCINAR
La encina es un árbol esclerófilo mediterráneo. Etimológicamente significa poseedora de hojas duras, lo que nos habla de una especie adaptada a climas secos.

Aunque la permanencia de la hoja llega hasta los 3 o 4 años, su caída supone un aporte de riqueza mineral al suelo. La incipiente capa de humus creada permite el asentamiento de especies como la ciperácea Carex distachya y, muy especialmente plantas de tipo aromático, como el cantueso (Lavandula stoechas subsp. pedunculata), a la mejorana silvestre (Thymus mastichina) y algunas cistáceas como las jaras pringosas (Cistus ladanifer) y el cisto hembra (Cistus salvifolius). La sola presencia de ésta vegetación aromática, unido a lo benigno del clima, atrae gran cantidad de dipteros, aunque también de lepidópteros e himenópteros.

A su vez, numerosas aves predan sobre esta rica entomofauna, a la par que encuentran refugio en el espeso ramaje y oquedades de los troncos. Algunas de ellas son poseedoras de robustos picos como el alcaudón común y la abubilla. Carboneros, herrerillos, agateadores, trepadores, mirlos, petirrojos, tórtolas, palomas torcaces y un largo etc. completarían el repertorio ornitológico.

La producción y caída de la bellota atrae a ratoncitos, lirones, etc. Sus poblaciones no son perjudiciales mientras que haya suficiente número de sus depredadores naturales, rapaces y reptiles.

Las zonas de denso matorral son las preferidas por el conejo y también cobijan al jabalí, que espera a salir por la noche a hozar bajo esa gran portadora de riqueza biológica que es la encina.

FLUVIAL
Aprovechando las oxigenadas aguas de las zonas próximas al nacimiento viven los musgos del género Philonotis. Las orillas son ocupadas por pastizales. Especial consideración merece la boruja (Montia fontana subsp. amporitana) muy apreciada desde el punto de vista culinario.

Aguas abajo, en la ribera aparecen sauces arbustivos, sobre el lecho del río abundan las larvas de insectos, sobre todo moscas de las piedras y efímeras. El nabo del diablo (Oenanthe crocata) abunda en estas zonas.

En los tramos más bajos encontramos sauces de porte arbóreo. En zonas específicas puede desarrollarse el aliso (Alnus glutinosa), acompañado en ocasiones de chopos (Populus nigra) y de abedules (Betula alba): Mirlos, chochines petirrojos, carboneros, herrerillos y ruiseñores se alimentan de la rica entomofauna existente. Las aguas aquí ya no son tan frías y abundan las ranas y sapos, ávidos comedores de insectos.

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